El Gobierno presentará esta semana el proyecto de ley que modifica la forma de calcular las 40 horas de jornada laboral. No se trata de trabajar más horas, las 40 horas semanales se mantienen. Lo que cambia es el período de tiempo dentro del cual se promedia esa cifra. Acá te explicamos de forma simple qué significa esto en la práctica.
La confusión que generó el debate sobre las horas de la jornada Laboral
Cuando la semana pasada la Mesa de Reactivación Laboral, presidida por el economista David Bravo, presentó su informe con 22 propuestas para enfrentar la crisis del empleo, uno de los puntos encendió la alarma en redes sociales fue la propuesta de permitir semanas de hasta 52 horas de trabajo.
El número 52 disparó el miedo. ¿El Gobierno quiere que volvamos a trabajar 52 horas a la semana justo cuando la ley nos llevó a 40?
La respuesta es no. Y el ministro del Trabajo, Tomás Rau, lo dejó muy claro “Las 40 horas son las 40 horas. Lo único que cambia es el período sobre el cual se calcula el promedio.”
Primero lo básico: ¿en cuántas horas está la jornada hoy?
La Ley de 40 Horas (Ley 21.561) está implementándose en forma gradual desde 2023. Hoy, en julio de 2026, la jornada laboral ordinaria máxima es de 42 horas semanales, y la meta final de 40 horas se alcanzará en 2028. Ese calendario no cambia con este proyecto.
¿Qué cambiaría entonces?
Para entenderlo, hay que explicar cómo funciona el sistema actual.
Actualmente la ley permite promediar la jornada dentro de un ciclo de hasta 4 semanas. Eso significa que una empresa puede pedirte que trabajes más horas una semana (hasta 45 ordinarias como máximo), siempre que en las semanas siguientes trabajes menos, y que el promedio de esas 4 semanas dé 42 horas. Si en ese plazo el promedio no cuadra, hay incumplimiento.
Lo que propone el Gobierno es ampliar ese período de promediación de 4 semanas a un ciclo general de entre 15 y 16 semanas — que es el promedio de los países de la OCDE — y para sectores con alta variación estacional, como turismo, gastronomía o comercio, el período podría extenderse hasta 52 semanas (un año completo).
Las 40 horas semanales siguen siendo el límite. Lo que cambia es cuánto tiempo tiene la empresa para demostrar que ese promedio se cumple.
Un ejemplo concreto para entenderlo bien
Imagina que trabajas en un hotel de playa.
- Con la regla actual (4 semanas): En enero, la temporada alta llega y hay mucho trabajo. Tu empleador necesita que trabajes 50 horas durante dos semanas. Para cumplir la ley, debe compensarte con jornadas muy cortas en las siguientes dos semanas dentro del mismo ciclo de cuatro semanas. Si no alcanza a compensar en ese tiempo, incumple la ley.
- Con el nuevo ciclo propuesto (hasta 52 semanas para sectores estacionales): El hotel puede pedirte más horas en enero y febrero (temporada alta) y compensar esas horas con jornadas más cortas en los meses de baja temporada (mayo, junio, julio), dentro del mismo año. El promedio anual debe seguir siendo de 40 horas semanales.
¿Qué no cambia? Que el total de horas que trabajas en el año sea el mismo. No hay más horas de trabajo, solo se redistribuyen de otra manera.
¿Y qué tiene que ver el número 52?
El límite máximo de 52 horas por semana ya existe en el Código del Trabajo vigente. Es el techo que resulta de sumar las horas ordinarias (hasta 45) más las horas extraordinarias (hasta 10 adicionales diarias, con ciertas condiciones). Ese número no lo inventó este proyecto.
Lo que se propone es que el promedio de 40 horas semanales no tenga que cumplirse estrictamente cada mes, sino en un período de tiempo más largo. El techo absoluto de 52 horas por semana se mantiene igual que hoy.
El ministro Rau fue enfático en señalar que “No es aumentar a 52 horas la jornada, por ningún motivo.”
¿Por qué el Gobierno propone este cambio?
El contexto es una crisis de empleo que lleva más de 40 meses consecutivos con desocupación igual o superior al 8%. La tasa de desempleo llegó al 9,1% en la última medición del INE, y el país ha perdido cerca de 70.000 empleos formales desde 2022.
El ministro Rau diagnosticó que “en Chile hemos tenido un aumento del costo de contratación por varias vías; primero, el salario mínimo, que aumentó más de un 22% real en los últimos cuatro años; segundo, la reducción de la jornada laboral; y tercero, la reforma previsional, que incrementa la cotización en siete puntos porcentuales. Todo eso ocurrió prácticamente al mismo tiempo y elevó los costos de contratación.”
La lógica del Gobierno es que si las empresas pueden adaptar sus horarios a los ciclos de demanda sin tener que contratar ni despedir personas, el empleo se vuelve más estable. “Nada es más precario que no tener empleo”, afirmó Rau.
La mesa de expertos, por su parte, señala que Chile es el país más “restrictivo” entre los 20 miembros de la OCDE que cuentan con mecanismos de distribución horaria, con un promedio de 15 semanas en esos países, mientras el 75% permite extensiones de hasta 52 semanas mediante negociación colectiva, como en Alemania, Países Bajos o Suecia.
¿Quién propuso esto y cuánto poder tiene?
La Mesa de Reactivación Laboral fue constituida el 8 de mayo de 2026 por el ministro Rau, y la presidió el economista David Bravo. La integran nueve expertos, entre economistas y exautoridades de gobierno.
Sus propuestas no son vinculantes y deberán ser evaluadas por el Ejecutivo, que decidirá cuáles transforma en proyectos de ley. El Gobierno ya adelantó que esta semana presentará el proyecto correspondiente a la modificación del cálculo de jornada.
¿Qué dicen quienes se oponen?
Desde organizaciones sindicales, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) manifestó reparos a las iniciativas, advirtiendo que una mayor flexibilidad podría traducirse en precarización del empleo y en un debilitamiento de las protecciones laborales.
El argumento central de los críticos es que ampliar el ciclo de cálculo puede hacer que los trabajadores queden expuestos a períodos prolongados de alta carga laboral — muchas semanas de 50 horas seguidas — sin que la compensación llegue pronto. El propio ministro reconoció que eso deberá tener límites, “Obviamente tenemos que velar porque ese promedio sea armónico”, dijo, y admitió que la propuesta deberá considerar topes para evitar períodos excesivamente prolongados de alta carga.
Esta iniciativa se incluye en un paquete de medidas laborales
Este proyecto no llega solo. La ampliación del ciclo de cálculo formaría parte de un paquete de medidas laborales que también incluye el contrato por horas, cambios al proyecto de sala cuna y una propuesta de indemnización por años de servicio a todo evento.
Resumen
- Las 40 horas no cambian. La meta de 40 horas semanales en 2028 sigue igual. Hoy la jornada es de 42 horas.
- Lo que cambia es el “ventana de tiempo” para promediar esas horas. Hoy ese plazo es de hasta 4 semanas. La propuesta es ampliarlo a entre 15 y 16 semanas en general, y hasta 52 semanas en sectores estacionales.
- Las 52 horas semanales ya existen. No son un invento de este proyecto. Es el techo que ya fija el Código del Trabajo al sumar horas ordinarias y extraordinarias. La propuesta no crea ese número, solo permite que se compense en un plazo más largo.
- El proyecto deberá pasar por el Congreso. Que el Gobierno lo presente esta semana no significa que entra en vigor de inmediato. Deberá ser discutido y aprobado parlamentariamente.
Cuéntanos que opinas de este proyecto en los comentarios y si te quedan dudas para aclararlas.















